Se dicen muchas cosas de él y otras tantas se callan.
En mi vida ha estado presente desde la pubertad donde ha llegado con intensidad.
¿Quién podría olvidar el primer beso?, la primera carta en donde te dice que le gustas, que te quiere y más y más halagos que endulzan hasta empalagar tus sentidos.
Las expectativas en esto si que hacen daño. Sobre todo cuando no se cumplen, es cuando sentimos que no existe, que es un fraude o que simplemente no está hecho para nosotras y de pilón hacen bromas en las redes insinuando que mejor viajemos, trabajemos, etc.
Yo no cambiaría por nada las sensaciones que él me genera, que en ocasiones considero adictivas, tanto que lo he fantaseado aún con quien no es mi esposo, ese bien llamado amor prohibido, dulce al principio y amargo al final.
Tradicionalmente el amor romántico suele saber a chocolates, bombones, algodones de azúcar entre otras deliciosas golosinas, huele a ese perfume que bye transporta al mismo cielo.
Al tacto es más suave que un tapete de alpaca baby, suena a piropos, frases que acostumbran decir los que se quieren y cuchicheos prohibidos cerquita del oído.
Se ve como un arcoíris de sentimientos y emociones y cuando termina todo parece tornarse de un negro enceguecedor y aturdiente.
Corazones ♥️
