Cuando pienso en el aroma, mi flor más cercana es la diminuta estrellita de 5 delgados pétalos blancos con tonalidades rosas y lilas, pistilo morado, tubular y alargado que al abrirse permite ver al interior filamentos blancos o ligeramente amarillos.
Tenía entendido que el árbol que la produce en tupidos e innumerables ramilletes se llama Lila, pero en mi casa lo llaman Piocha, en femenino; cuando traté de buscar su nombre, resulta que se conoce como Árbol del Paraíso, lo cual me hace mucho sentido.
La Piocha fue el ombligo del jardín de la casa paterna, centro de operaciones lúdicas, palestra de acondicionamiento físico y observatorio seguro. Sus flores brotan a comienzos de la primavera un poco antes que sus hojas, por lo que el árbol se cubre de día de un manto de tonalidades lilas y por las tardes extiende ese manto de aroma profundo y penetrante por toda la casa. Esa fragancia siempre me recuerda el poema de Nezahualcóyotl cuando menciona “el enervante perfume de las flores”, crecí creyendo que era exclusivo de esa flor, pero resulta que hay muchas otras que tienen un olor muy parecido. Para mí, ese es el olor de la primavera.
Los cientos de diminutas flores duran solo unos días en su esplendor, si acaso un par de semanas en las que van perdiendo intensidad su color y aroma, inmediatamente salen las hojas y el árbol cambia paulatinamente del lila al verde.
Al cabo de unas semanas, el verde más obscuro de las pequeñas hojas lanceoladas se ve rejuvenecido por el verde claro de los ramilletes de frutos redondos y duros que cuelgan donde antes hubo flores; son como guisantes gigantes que en el otoño ya tienen un color amarillo, con la pulpa suave y arrugada, y que quedan colgando de las ramas aunque éstas pierdan las hojas y los delgados tallos en los que se ordenaban en pares opuestos. Entonces el árbol se mira a lo lejos como un cuadro de puntillismo en el que sobre el tronco grisáceo, pelón y obscurecido al atardecer, quedan suspendidos por toda la copa millares de puntitos amarillos. En ese momento, huele a otoño.