Como mujer considero que hay múltiples cargas de acuerdo a la etapa de vida en la que nos encontramos,
De niñas nos culpan por nuestro carácter o apariencia física, parecieran echarnos en cara el parecernos a uno u otro de nuestros progenitores o familiares en ocasiones hasta en tono burlesco.
En la adolescencia llevamos cuesta arriba la pesada lápida del juicio, por lo que hacemos y/o dejamos de hacer, les es imposible comprender que nuestro cerebro apenas está madurando, olvidan el hecho de que todos pasamos por esa difícil etapa.
Siendo adultas la cosa se pone peor, pues solemos permitir más carga en el embalaje con los problemas del marido, los hijos y cualquier vecino o allegado familiar que también aporta su granito o bulto de arena respectivamente.
Somos tan dadas al martirio, a llevar las cargas de otros y ponemos como excusa hasta que Dios así no los pide y sí, es cierto que dice sobrellevad los unos las cargas de los otros y no : échate toda la lápida encima…
He visto gentes con tremendas jorobas y mi terapeuta en una ocasión me dijo que son por las cargas emocionales que han sostenido b rehusándose a soltar.
Noto un pequeño absceso a la altura de mis vértebras cervicales un comienzo de joroba, que no quiero permitir que siga creyendo.
Un tío mío dedicó su vida a buscar “tesoros”, joyas de oro que en ese tiempo era común que la gente usara y se le cayeran. Siempre andaba agachado y vaya que encontró muchas, pero a pesar de eso terminó su vida en una penosa situación y con una gran joroba.
Reflexionando sobre ello decido hoy despojarme de algunas cargas :
Creer que con mi llegue a destrozarle la vida a mi madre.
Creer que no fui suficiente para que mi padre se quedara al lado de mi madre.
Los pensamientos rumiantes acerca de mi destino si mis padres no se hubieran separado.
Si no me hubiera casado tan joven.
Si hubiera ejercido más tiempo mi carrera.
Si hubiera estudiado biología.
Si hubiera tenido que vivir en Tabasco.
Si me hubiera casado con aquellos chicos.
Si no hubiera tropezado tantas veces con la misma piedra.
Si hubiera cuidado más de mis hijas.
Si hubiera tenido el valor de poner límites en situaciones que me han llevado al borde.
Si no hubiera caído en vicios a una corta edad.
Si hubiera cuidado más de mi salud
Si hubiera tenido un hijo varón.
Y toda la bola de hiñieras que se supone no debería existir pero que da vueltas y vueltas en mi cabeza atormentado mis sentidos.
Ha sido una descarga emocional que me deja más ligera, hago bolita todo y lo suelto, para que no me pese y ahora me resta cuidarme no permitiendo que sigan llenando mi contenedor emocional, pues ya no me quiero jorobar y decidí viajar ligera por el tiempo que me reste y les invito de corazón a hacer lo mismo, es realmente libertador.