Estoy aprendiendo a
distinguir luces violetas en la tempestad de mi pensamiento.
Mis oraciones se basan en agradecer todo aquello que a veces damos por invisible:
Estar viva, respirar, mi familia, tener comida, mi hogar, el azul del cielo, el aire…
Escribir es mi esperanza de renacer y la promesa de que todo tiene algo bueno.
Disfrutar de cada momento es un sabio desafío,
“Ver lo bello” es mi nota mental constante,
Vivir el presente y nada más.
Mientras camino por las calles en las mañanas ocasionalmente canto decretos:
¡Es un día Hermoso!
¡Soy muy bendecida!
Aunque a veces me pierdo por caminos desiertos, se que siempre puedo volver a empezar. Me tumbó un momento, respiro, citó una canción especial, busco en el actuar de las personas y en las pequeñas cosas de todos los días un poco de positividad.